Saturday, March 29, 2008

Perdida

Así es como me siento esta noche. Sin saber cómo llegar a casa, ni a cuál de las dos vocecitas que gritan en mi interior hacerle caso. Sin brújula, con un futuro tan incierto que da vértigo, como una Alicia ante cada nueva puerta. No sé para dónde salir corriendo. Y nadie cae del cielo para darme la mano y guiarme. O, simplemente, para sonreirme, alborotarme el pelo y decir que soy una tonta cuando me pongo así.

Tuesday, March 25, 2008

Noche en vela

Noche larga. A veces me pasa; hay días en los que me quedaría dormida en el palo de un gallinero y otros que no consigo pegar ojo. La de ayer fue una de esas noches insomnes, intranquilas, en las que oigo el carrillón del tercero dar las en punto, los cuartos, las y medias y las menos cuarto (no se salta una); en las que me desvelo, creyendo que he dormido, y apenas han pasado diez minutos, una noche de guardavela constante, en la que me siento más despierta de lo que he estado en todo el día. Y lo curioso es que, a diferencia de lo que me pasaba cuando era más pequeña (cuando un examen al día siguiente, la mala contestación de una amiga o una discusión con ama me podían tener toda la noche en vela), ayer no encontraba nada que anduviera dando vueltas por mi cabeza, paseando entre neurona y neurona. Nada de nada. En fin, una noche en la que deseas que llegue cuanto antes el día. Y al fin ha llegado. No tiene mala pinta.

Monday, March 24, 2008

Los amores imprudentes

Los amores imprudentes ha terminado de confirmar mi idilio con Gustavo Martín Garzo. Empezó con Las historias de Marta y Fernando, como un beso robado sin previo aviso. Pocas veces he encontrado frases sobre las que podría dar vueltas y vueltas durante horas. Las he conjurado mil veces en mi mente, sin llegar a ser capaz de plasmarlas con palabras. Creo que seré la eterna tejedora de discursos (en la ducha, en el metro, mientras cocino o trato de conciliar el sueño) que pocas veces logro materializar sobre el papel.
Estas son sólo algunas de ellas:
- "Para las mujeres el amor es guardar cosas, para nosotros es robar" (Federico).
- "La realidad nunca se repetía. Nunca, cuando nos quitaban una cosa, nos devolvían exactamente lo mismo".
- "Cuando eres feliz no te haces preguntas; es la desdicha la que nos obliga a preguntar" (Doña Fernanda).
- "Poder percibir el mundo sin temor, eso era la felicidad. ¿Quién había dicho eso? No, no era cierto que el pasado estuviera atrás. Que el pasado fuera lo que íbamos dejando a la espalda mientras seguíamos nuestra marcha. No, el pasado estaba delante, era lo que no se podía eludir. Andábamos hacia el mañana de espaldas, con los ojos puestos en el ayer".

"Es una lástima que a nadie se le ocurriera incluir la imprudencia en la legendaria lista de los siete pecados capitales. Pues a veces basta un gesto imprudente para condenarnos a vivir pegados a un recuerdo".

Saturday, March 22, 2008

Segundas partes

Segundas partes nunca fueron buenas. Al menos, eso dicen. A veces es verdad, aunque no siempre. A saber: la segunda copa siempre entra mejor que la primera, una segunda mano de pintura termina de eliminar imperfecciones, la segunda vez que ves una película percibes matices que se te escaparon en la primera, y el segundo de la noche... sin comentarios. No siempre, pero en algunas ocasiones, las segundas partes también son buenas. No como la primera, pero sí buenas. Quizá ahí esté el truco; serán buenas o malas, peores o mejores, pero nunca iguales que la primera. Intentar revivir algo que conservas como un tesoro en tu memoria puede ser la mejor forma de destrozar un momento también único (y, si se tercia, incluso parte de esa reliquia preciosa). Estos días he vuelto a ver a gente con la que hacía siglos que no coincidía. Compartimos cervezas de terraza, noches de confidencias, bailes a destiempo, lágrimas e ilusiones en el pasado (con algunos sólo una noche mágica), y hemos vuelto a compartir parte de nuestro presente. Y me ha hecho inmensamente feliz.

Wednesday, March 19, 2008

Cuatro días en Valencia

A punto de finalizar cuatro días en Valencia. Han sido días de verbenas, sandwiches con soja, casales, música, abrazos, fideuas, mascletás y castillos, dormir poco y reirme mucho. Entre vodka y vodka, también ha habido tiempo para más cosas. He aprendido que no hay nada comparable a tres chicas radiantes en una verbena semivacía, que una cena entre carcajadas es el mejor remedio para la tristeza, que las suertes se cazan al vuelo y que hay recuerdos (algunos, solo algunos) que no pierden su belleza al revivirlos. Y aunque ha habido mucho de "El día de la marmota", que hay noches que son únicas precisamente por eso, por ser únicas. Vuelvo si cabe aún más confusa pero con una enorme sonrisa (y unas agujetas que me durarán dias).
PD: Zorionak aita!!