Clásicos navideños
Pasó otra Nochebuena, y otra Navidad. En casa de Mirari, hay clásicos que se repiten año tras año, momentos que las hacen impagables. Estas cenas/comidas son lo más alejado que existe a esas mesas arquetípicas con velas rojas y vajilla perfecta, una armónica reunión familiar con villancicos sonando de fondo. Es lo que tiene ser una familia poco ortodoxa:
- Aita cenando en pijama (adaptado al cuerpo, como él dice, para más inri; descolorido y agujereado para el resto de la humanidad).
- La pelea mano a mano con amama O. para que no te lleves su plato a fregar (nadie se imagina la fuerza con la que una persona de más de setenta años puede agarrar un plato...).
- La marca del corcho de cava en el techo (y al que se unirá el del cohete de Nochevieja).
- Mi hermano urgando en los pimientos rellenos, tratando de descubrir si son de bacalao o carne y depositando en el plato contiguo, el mío en este caso, lo que no corresponde (gesto que se repite asimismo con las croquetas, discriminando bacalao y jamón en este caso).
- La gracia del "que no llegamos, que no llegamos" cuando faltan 15 minutos para medianoche (y las consiguientes risas forzadas de toda la mesa, "ah, que no, que hoy no es, jajaja...").
- Las historietas del abuelo Cebolleta (o cómo Mirari pedía que le untaran el chupete en cava con apenas tres meses, la enana se negó a hablar a su familia tras estar ingresada o el tortas pidió una tortilla francesa para cenar tras echar un vistazo a las viandas navideñas; ¡¿es que nadie tiene anécdotas inéditas?!)
- Los estornudos de aitite (proporcionalmente sonoros a la cantidad de patxaran ingerida, y celebrados con sus "halaaaaaaaaaa" de toda la mesa).
- Los comentarios escatológicos (igualmente proporcionales a las botellas de txakoli/vino/cava descorchadas).
- El momento pandereta de amama (ande ande ande...) y su escasa capacidad de lograr un coro que se le una (el efecto del alcohol, en este caso, resulta proporcionalmente inverso).
- Los quiebros dialécticos de ama y amama para evitar que la charla se desvíe por senderos políticos.
- El orujo de aita y su empeño en que todos lo volvamos a probar año tras año.
Y otros que se unirán en Nochevieja: toda la familia en la escalera para cruzar el umbral de casa/año nuevo con el pie derecho, el cordero después de las uvas, la ensalada olvidada en la cocina y en la que nadie repara hasta los postres...

4 Comments:
Algun día, aunque sea cuando ya sólo me quede el papel de aitite, yo tendre una navidad así.
Feliz Navidad Mirari.
Urte berri (askotarako) on Haiduc.
He llegado aqui por añoranza, sí añoro a haiduc, volví a su blog por releerlo, te encontré a ti y ......lo encontré a él, por eso ya te quiero :).
Te deseo que este año se te cumplan todas tus ilusiones
Bienvenida. Y mil gracias
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