Para 2008
Voy a hacer caso a un anuncio de champú, y recibir 2008 con deseos, no con obligaciones:
- Que me cuide a los que quiero, aunque prometo esmerarme yo también en ello; salud y felicidad en cantidades industriales para todos.
- Paciencia en envase familiar, que me dure por lo menos hasta el día 6 (y entonces les pediré un frasco XXL a los Reyes Magos).
- Un príncipe que no sea azul (por algún extraño sortilegio invertido últimamente se me convierten todos en rana).
- Interminables viajes en tren.
- Litros de cerveza y un puñado de sillas y mesas para arreglar el mundo a deshoras.
- Un par de noches de estrellas fugaces.
- Un contenedor de miedos y vacilaciones, reciclable en monodosis de locura.
- Mimos, erotismo, flores, abrazos y besos. Algunos bombones tampoco serían mal recibido (y quien dice bombones dice chocolatinas, trufas, pastelitos...).
- Velos pintados en forma de pantallas, páginas y notas musicales, que me hagan vivir historias fantásticas.
- Velas negras para los malos (conocidos aprovechados y malintencionados, exnovios tocapelotas, sentimientos, días, compañeros de trabajo...).
Como ven, he omitido alguna ración de racionalidad, cordura y sentido común. Es deliberado; las tengo en cantidades suficientes, aunque no sepa utilizarlas.
Urte berri on. Disfrútenlo sin medida


