Hoy quiero brindar. Salud, salut, cheers, salute… Aunque, con la cantidad de alcohol que he ingerido en estos últimos días, creo que un par de golpes de cadera serán suficientes para simular el movimiento de una copa.
Quiero brindar, en primer lugar, por mis chicas; por vuestra santa paciencia, vuestro gran sentido de la orientación, vuestros bailes "coyotes”, vuestra especial capacidad para escaquearos de conducir; por ser las mejores, divertidas, inteligentes y demostrarle al mundo que nadie podrá con nosotras, que siempre levantaremos la cabeza y sonreiremos.
Brindo por el momento pandereta y ese garbo con la muñeca innato de C., y, por supuesto, su sexto sentido GPS; por la cara de susto de M. mientras nuestro Beowulf particular ingería su enésimo txupito; por esa bienvenida al estilo “Bienvenido Mister Marshall” dulzaina incluida en el Palmar; por ese gran paseo “idayvueltaporelcanal”; porque no hayamos contaminado La Albufera con nuestro deseo en forma de moneda de cinco céntimos; por M. santiguándose tras llegar sano y salvo; por la infinita paciencia de V. que casi se queda sin cenar el viernes; por los que corren con el balón y cuyas manos casi mueren estranguladas; por M. que pidió mi canción favor favorita (I could be brown, I could be blue, I could be violet sky…) y creo que se quedó sin que pusieran la suya; por los sándwiches con salsa de soja a las 4 de la mañana, las rondas de txupitos, la luna reflejada en La Albufera, un baile con una canción cuyo título (maldita sea!!!!!) no recuerdo… Y, sobre todo, porque se repita muy prontito. ¡Y esta vez no me quedo sin paseo en barca!