Wednesday, October 31, 2007

Nostalgia

Siempre que me toca guardar la ropa de verano hasta la próxima primavera, sacar del armario los jerseys de cuello vuelto y desempolvar el edredón de plumas me invade una terrible nostalgia de noches de verano, sonrisas con gafas de sol y tardes interminables de terraza. Se acabó el verano. Sí, lo sé, me acabo de caer de un guindo, pero esos gestos son los que me hacen darme cuenta de que se terminaron esos días. Justo en el momento en que guardo mis sandalias en sus cajas. Con cada camiseta de tirantes que doblo, se van alejando un poquito más de mí. Este verano ha sido especialmente genial y la sensación de dejar atrás esos momentos, de que ya han pasado, me produce vértigo, una especie de angustia de que no volverán. I. me acaba de decir que sólo tiene ganas de que pase el invierno y vuelva a llegar junio... Yo lo que quiero es que el invierno sea igual de estupendo. O mejor

"La nostalgia es una trampa que se cierra sobre ti antes de llegues a darte cuenta de que lo es. Una vez dentro, es una especie de refugio cálido, acogedor y absolutamente insatisfactorio, como dormir con un amigo gay (...) En virtud de la nostalgia (que tantas veces linda con el bonito ejercicio de la autocompasión) somos capaces de desvirtuar nuestros recuerdos de la forma más descarada (...) Y así, nuestra acogedora trampa de maravillosos recuerdos parciales se va cerrando sobre nosotros, y nos impide disfrutar de lo que tenemos alrededor. Total, ya alcanzamos la cumbre de la felicidad en algún tiempo pasado, ¿qué podríamos tener ahora que se le pareciera remotamente? Me niego, aunque sea débilmente, aunque sea aquí en este mundo de mentira, aunque se me olvide esta noche, cuando me meta en la cama y empiece a recordar"

PD: Tengo una nueva frase favorita: "Todo puede pasar, ¿no?"

0 Comments:

Post a Comment

<< Home