Tuesday, February 14, 2006

La fiesta del achuchon

Ayer lei esta noticia. ¡¿Pagar por recibir afecto?! ¡Qué tristeza! ¡¿en qué momento hemos perdido el cariño?! ¡Reinvindiquemos el achuchón! Las caricias en el pelo, los abrazos sólo porque sí, cogernos de la mano para sentir esa deliciosa cercanía, un apoyo en un hombro amigo, unos mimitos al final del día... Me resisto a pensar que tengamos que pagar por cosas tan simples, humanas y necesarias

La "Fiesta achuchón" o pagar por dar y recibir afecto
BRUSELAS. La capital belga se acaba de sumar a un nuevo concepto de entretenimiento que comienza a extenderse por Europa llamado "Cuddle Party" ("Fiesta achuchón"), una reunión donde los participantes pagan por dar y recibir muestras de afecto, que en ningún momento deben pasarse de la raya.
Importada, cómo no, del otro lado del Atlántico, donde disfruta de gran éxito en ciudaes como Nueva York o Los Ángeles, la reunión parte de la idea de que, en una sociedad cada vez más fría e individualista, muchas personas no reciben el nivel necesario de cariño, según Anne-Laure Kokkinos, terapeuta y organizadora del evento en Bruselas.
Para resolver esa situación se plantean estos encuentros, ya habituales en Amsterdam y Berlín, donde un grupo de adultos, en el caso de Bruselas un máximo de 18, se reúnen para "explorar la comunicación y el afecto", sin permitir que la situación degenere en actitudes o comportamientos sexuales.
Previo pago de 15 euros, los participantes pueden, durante las aproximadamente dos horas y media que dura una sesión, acariciar, abrazar, mimar, hacerse masajes y dejarse querer por perfectos extraños, sin sentirse fuera de lugar.
"Se trata de reconciliarse con el cuerpo de uno mismo, para después volver a aprender a tocar a los otros, como lo hacen de manera natural los niños y los animales", explica esta mujer, que descubrió esta "terapia" en Amsterdam hace un año.
Las expresiones de cariño son "cada vez más necesarias aquí, al igual que en Estados Unidos, donde se ha producido una vuelta al puritanismo", indicó su organizadora.
Con el pijama bien puesto
No todo está permitido en las "Cuddle Parties", que tienen sus propias reglas, empezando por la vestimenta, que debe consistir en un pijama no atrevido sino cómodo, y que no debe quitarse bajo ningún concepto, precisa la nota que recibe el participante al inscribirse en una sesión.
"Una 'Cuddle Party' no es un club de encuentros ni una nueva manera acelerada de ligar", advierte la invitación, que incluye el listado de normas e informa de que durante la sesión los asistentes que se sientan incómodos pueden comunicarlo a dos personas encargadas de velar por que todo funcione correctamente.
Las caricias y los besos están permitidos, pero se debe pedir siempre permiso antes de darlos y la respuesta a ellos debe ser clara: un sí o un no, y en caso de duda, una negativa.
Los participantes pueden llegar acompañados de una almohada o un peluche, jamás pueden presentarse con bebidas alcohólicas y están obligados a respetar estrictas condiciones de higiene.
"El llanto y las risas nerviosas serán bien recibidos, e incluso incentivados", según las reglas.
A quienes tengan pareja se les pide que antes de la reunión "comuniquen y establezcan las barreras y acuerdos" que quieran aplicar, y que no los renegocien durante el encuentro.
Uno de los asistentes a la primera reunión celebrada en Bruselas hace unos meses, Christophe Savo, explicó que en el encuentro, que resultó "muy distendido", había más o menos el mismo número de mujeres que de hombres, cuya edad variaba entre los 25 y los 55 años.
"Fui a la fiesta por curiosidad, me hablaron de ella y me pareció algo tan extraño que tuve que conocerlo personalmente", indicó este participante, quien calificó la experiencia de "interesante y agradable" y aseguró que está deseando repetirla.
Tras el éxito de la primera cita, los organizadores preparan un nuevo encuentro el 15 de febrero, para consolar a quienes se hayan visto obligados a pasar solos el día de San Valentín.

Friday, February 10, 2006

Mi sitio

Nos pasamos la vida buscando un hueco para aparcar, una mesa para comer, un buen asiento en el cine... pero, y nuestro sitio en la vida? ¿Lo buscamos con el mismo ahinco? ¿Deberíamos preocuparnos mas por esa busqueda? Llegado el momento, ¿podremos decir algun dia "este es un buen sillon"? ¿O nos seguira molestando siempre ese pequeño guisante bajo el colchón? Y, lo que es más grave, ¿tendrá limite horario, como una plaza de OTA? Buffff... menuda forma de empezar el dia. Y todo por una simple cancion de Amaral que escuche mientras venía al trabajo...

Thursday, February 02, 2006

Pereza y miedo

Ayer tuve una breve conversacion con una amiga. Y fue un alivio comprobar que, ante la perspectiva de un chico nuevo que me gusta, mi pereza y mi miedo a una decepcion mas no son los delirios de una mente paranoica...