Miércoles, 13 de octubre
¡Odio a los fabricantes de coches! (en un lapsus de vocabulario he estado a punto de llamarles "constructores"): ¡¿por qué la palanquita que supone abre el capó del coche no es más fácil de encontrar?! ¡¿es que lo hacen a propósito?! Me he pasado más de 10 minutos en el garaje buscándola para echar el líquido del limpia (aunque tampoco estaba muy segura de saber cuál es el agujero por el que se tiene que meter) hasta que lo he dado por imposible, previa llamada de socorro a mi hermano para que bajara a ayudar, algo que, obviamente, no ha hecho ya que estaba todavía en pijama... ¡Con lo fácil que era encontrarla en mi viejo Ibicilla!
Por fin tengo el CD del directo de Bruce. Perfecto, salvo por el pequeño detalle de que TODO el CD está grabado en la misma cinta y cuesta un montón encontrar las canciones que te gustan. Teniendo en cuenta que únicamente escucho dos de ellas y mi habilidad para mantener pulsado el botón de avance (como no lo mantengas pulsado seguido te vuelve al principio), ayer tardé más tiempo en localizarlas que lo que luego duran. Aunque me lo han copiado, por lo que tampoco es como para quejarse demasiado...
Se me amontonan las personas a las que prometí llamar cuando volviera de vacaciones... ¡¿Por qué a veces nos da tanta pereza?! Me van a matar, lo reconozco, merezco que no me cojan el teléfono y me nieguen el saludo durante una novena completa...
Y he cancelado la cita que tenía para una primera prueba en el gimnasio. Pereza, pereza, pereza... Aunque reconozco que esta semana no me parece tan atractiva la idea: un circuito a través de máquinas de cardio y musculación que debes ir alternando cada... ¡30 segundos! ¡Pero si tardo más o menos la mitad en colocarme en cada una de ellas! No sé, pero a mí me parece un estrés... Empieza, colócate: pon los brazos aquí; las piernas, allí; la espalda, recta; esa barbilla, más arriba; haz los ejercicios, brazo arriba, brazo abajo; el altavoz grita "cambio"; levántate, cambia de aparato, vuelve a colocarte, ahora tocan piernas, la espalda sigue estando torcida, ponla recta, esa cabeza tiene que estar más abajo, sigue el ritmo de la música, "cambio", a todo correr a otra máquina, la de delante se ha quedado enganchada y no consigue salir del aparato... ¡AAAAAAAGH!

1 Comments:
Es la segunda vez en no demasiado tiempo que escucho-leo ese grito apagado. ¿es que ya no podemos ni gritar a gusto?
Ven, desahogate conmigo:
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH.
Uff, que bien me he quedado.
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