Monday, October 11, 2004

Cosas que olvidé aprender...

Dejar de morderme las uñas; tener más paciencia y no querer que las cosas que realmente deseo pasen de inmediato; levantarme de la cama en cuanto suena el despertador; decir "te quiero" a mi familia; freir un huevo (si el aceite no quemara tanto...); controlar esa úlcera que parece que destroza mi estómago cuando estoy nerviosa; poner buena cara y disimilar mi incomodidad ante gente que me cae mal; evitar picar entre horas; no tartamudear ni bloquearme cuando tengo que pedir disculpas; que los bajones que me dan dos días antes de que me baje la regla son culpa de mis hormonas enloquecidas; evitar entusiasmarme hasta llegar a niveles casi obsesivos con las cosas-gente que me gustan (léase un disco, libro o un chico nuevo); dejar de sentirme un auténtico despojo humano cuando cometo errores; elegir un pintalabios que me siente bien; sacar lecciones y aprender de las cosas que me ocurren, tanto buenas como malas; obligarme a dejar de leer y apagar la luz cuando son las cuatro de la mañana y al día siguiente tengo que trabajar; programar el vídeo (aunque bien pensado, ¿para qué si mi hermano lo hace estupendamente?); irme a casa a las 3 las noches que salgo de fiesta; mantener mi habitación ordenada durante más de una semana; ser disciplinada con la hidratante, el anticelulítico, la mascarilla para el pelo, las toallitas desmaquillantes y la vaselina para los labios (¡¡si alguien consigue aplicárselos todos los días, por favor, que me explique el truco!!); planchar un pantalón con raya; utilizar la agenda para apuntar las citas importantes ¡y acordarme de repasarla todos los días!; mirar el termómetro antes de elegir la ropa y recordar que, aunque haga sol, no todos los días se puede salir sin jersey; que, aunque conozcan mis defectos o discuta con ellos, mis amigos me siguen apreciando; amontonar tickets, servilletas, billetes de autobús, etiquetas de cerveza y 50.000 cosas inservibles más que guardo de mis viajes... y 100.000 cosas más que seguramente habré olvidado también.

1 Comments:

Blogger Haiduc said...

En la línea de Lowenstein, permíteme un consejillo:

no dejes de obsesionarte con lo que te gusta, pero aprende a no frustrarte cuando deje de hacerlo.

Muxutxo.

October 15, 2004 at 4:10 PM  

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